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Serie sobre emails desastrosos: las consecuencias de unas malas plantillas de email

¿Qué pasa cuando no prestas la suficiente atención a tus plantillas de email? Mailgun profundiza en los detalles -
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Como la vida misma, el email tiene sus consecuencias. ¿Es posible enviar un millón de mensajes con un dominio completamente nuevo en su primer día? Técnicamente, sí. ¿Saldrá bien? No.

El volumen y la frecuencia son un claro ejemplo, pero todos los aspectos del email tienen sus consecuencias. Los ESP de los destinatarios son cada vez más estrictos con las plantillas de email. Quienes envían spam son cada vez más precisos al crear contenido engañosamente atractivo, por lo que los estándares para los usuarios legítimos del email son cada vez más altos. Lo que podía ser aceptable hace poco ya no lo es, pero ¿cómo te afecta esto?

¿Qué es lo peor que podría pasar?

Vale, quizás no sea el apocalipsis zombi ni la aceleración de la inevitable muerte térmica del universo. Sin embargo, trabajas muy duro e inviertes mucho tiempo y dinero en hacer que el email sea una extensión próspera de tu negocio. ¿Por qué desperdiciar tiempo, dinero, esfuerzo y salud mental si no tienes que hacerlo?
Las mejores prácticas no son solo preferencias de los esnobs del email, ni ese escurridizo ISP inventando otra forma de darte problemas. Las mejores prácticas se basan en acciones probadas continuamente que han demostrado dar buenos resultados. Las plantillas son una parte clave de estas prácticas, y asegurarse de que son irreprochables es un paso más para optimizar tu configuración de email. 
El email se basa en la confianza. Es una serie de acuerdos informales; un permiso que debe verificarse con regularidad. Cuando las personas de verdad quieren recibir tu email, lo abren, hacen clic y, dependiendo de tu tipo de email, convierten tus envíos en la compra de bienes y servicios en tu sitio web. 
Aunque tenemos mucha información sobre cómo empezar a construir esta confianza en general, aquí nos centramos en lo que está demostrado que ocurre cuando las plantillas de email no se tratan con cuidado. 

1. El mayor problema: fallos permanentes y rebotes definitivos 

El primer paso para que un email tenga éxito es llegar al servidor del destinatario. En Mailgun, esto es lo que significa el evento «delivered»; un mensaje 250 OK devuelto por la otra parte que, básicamente, dice: «recibido». ¿Significa esto que estás en la bandeja de entrada? No, todavía no. 

Esto es como si un castillo medieval permitiera el paso de un paquete por sus puertas. ¿Lo ha recibido el rey? No. ¿Lo harán? Bueno, con suerte. Pero ¿lo ha recibido el castillo (la ubicación remota) y lo ha introducido en su entorno? Sí. 

Si tus plantillas están hechas de tal manera que tienen errores obvios en su código, o suponen un cambio radical con respecto al estándar de las mejores prácticas demostradas en tu sector, es poco probable que superes esta prueba inicial. En lugar del mensaje 250 OK, el mensaje se descarta para siempre. Los guardias han rechazado tu paquete y el puente levadizo se queda subido para dejarte fuera. 

Metáforas medievales aparte, es importante que conozcas tu marca y cuáles son los estándares para tu sector. Todo se reduce a lo que la clientela espera de los remitentes de tu sector. Lo que funciona para una web de moda no va a ser ideal para una tienda de maquinaria agrícola. No querrás que tu lista recopilada de forma responsable, con doble opt-in y validada cuidadosamente para tu empresa SaaS de calidad sea bombardeada con emojis de plátanos bailarines; simplemente no encaja con tu audiencia.

2. El problema menor: llegada a la carpeta de spam

El obstáculo favorito de todo el mundo: evitar la carpeta de spam. Evitar la carpeta de spam se reduce a la confianza, y a mantener esa confianza haciendo los deberes al crear tus plantillas de email. Si no utilizas las mejores prácticas con tus plantillas, puede que logres superar el obstáculo inicial de los guardias del castillo y obtengas un mensaje de «delivered». Bien por ti. 

¿Qué pasa después? Cada ISP lo hace de forma ligeramente diferente, pero básicamente consiste en una serie de comprobaciones y pruebas. Su sistema analiza el mensaje para ver cómo cumple con una serie de estándares y si obtiene una puntuación alta o baja en cada uno de ellos. ¿Uno de los elementos clave que se comprueban? Tu plantilla de email. 

¿Se parece a un email cuyas plantillas están bien elaboradas, con las que los usuarios interactúan de forma constante y que, en general, se puede demostrar que es deseado? ¿O no está a la altura de los estándares de estos mecanismos de filtrado y estará condenado a esa mazmorra que es la carpeta de spam, quizás para no volver a ser visto ni escuchado nunca más? La elección es suya, pero las llaves del éxito están en tus manos. Asegurarte de que tus plantillas de email están compuestas de forma inteligente y bien elaboradas es solo otra forma de demostrar a los servidores de los destinatarios que eres de fiar.

3. Menor tasa de clics y mayor tasa de quejas

El spam ya no se considera solo un email basura sensacionalista y de mala calidad; es cualquier email no deseado. ¿Cómo juzgan los servidores de email de los destinatarios qué es lo que se desea? Por la interacción de sus usuarios. ¿Odian en Yahoo a tu empresa? No. ¿Realiza Yahoo un seguimiento exhaustivo y cuidadoso de cómo tratan sus usuarios los envíos de tu dominio e IP? ¡Sin duda! 

Su trabajo es asegurarse de que las personas reciban el email que quieren y no tengan que lidiar con el email que no quieren. Cuando tus plantillas de email no están bien hechas, puede que otros aspectos de tus envíos te permitan sortear a los guardias, pasar de la mazmorra de la carpeta de spam y llegar directamente al regazo del rey del castillo. 

Pero cuando abran el email y vean una plantilla con un diseño horrible, ¿van a sentir la confianza suficiente como para hacer clic en ese enlace y hacer que realmente alcances tu objetivo comercial? No. No, no lo harán. Puede que incluso les encante lo que vendes, pero ponte en su lugar: si recibes un mensaje sobre un producto que te gusta, pero hay algo raro en su aspecto, ¿confiarías a ciegas en el enlace que te presentan?

Los proveedores de servicios de email facilitan a los destinatarios deshacerse del email sospechoso con el botón de spam, y si tu mensaje lo parece, prepárate para un viaje sin retorno.

4. Caída de la reputación: por quién doblan las campanas

Por último, las malas plantillas de email afectarán negativamente a la reputación de tu dominio. Cuando envías emails que siguen las mejores prácticas y tienen un buen aspecto, generas confianza con tus destinatarios y con los ISP. Sin embargo, si no logras hacer ninguna de esas cosas, corres el riesgo de dañar tu reputación. 

Además, muchos proveedores se encuentran bajo el paraguas de un proveedor mucho más grande (por ejemplo, los múltiples dominios que pertenecen a Yahoo), y registran la información negativa de un dominio para transmitirla a los demás dominios de su sistema. Para continuar con nuestra pequeña metáfora medieval, si tienes una mala reputación de envío, este castillo no solo no dejará entrar tu paquete, sino que los castillos aliados también le denegarán la entrada.

De vuelta al mundo real, ¿qué significa esto para ti? Dinero tirado a la basura, tiempo perdido y esfuerzo sin recompensa. Además, ahora necesitas realizar un gran trabajo adicional para reparar el daño causado a tu reputación, lo que solo te costará más tiempo y dinero.

Conclusión

El email se basa totalmente en el permiso. Cuando sigues las mejores prácticas y envías con plantillas de email bien hechas y con un diseño atractivo, generas confianza. Esta confianza es lo que buscamos en todos los aspectos de los envíos, y las plantillas de email son solo otra faceta en la que tenemos en mente el objetivo final de la confianza.

 Si has cometido algunos errores en tus plantillas estas fiestas, no te resignes todavía a fracasar con tus emails. Todos los remitentes cometen este tipo de errores, que son fáciles de pasar por alto, de vez en cuando, especialmente en esta época del año. Durante el próximo mes, Mailgun repasará algunos errores comunes que cometen los remitentes y sus posibles consecuencias. Con esta serie, esperamos que puedas mantenerte en la bandeja de entrada y lejos de la isla de los emails desastrosos.