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Mes de la Historia Negra en la tecnología: 8 figuras visionarias que dieron forma al futuro
En febrero hay muchas fechas especiales: San Valentín, la Super Bowl o incluso el Día de la Marmota… Pero hay una que está marcada en grande y en negrita en el calendario de Sinch Mailgun.
Febrero es el Mes de la Historia Negra, un mes para honrar el legado de la comunidad afroamericana. Este año, queremos reconocer a ocho de las figuras afroamericanas que han roto barreras y dado forma al sector tecnológico moderno.
Estas figuras líderes e innovadoras en el ámbito tecnológico abarcan varias generaciones. No siempre vas a encontrar sus nombres en los libros de texto o en las publicaciones científicas, pero cada una de estas personas es una fuerza inspiradora en el mundo de la tecnología y ha dejado su huella al seguir adelante sin importar las adversidades.
Dra. Shirley Ann Jackson: profesional de la física en primera línea
La Dra. Shirley Ann Jackson es la entusiasta de la ciencia por excelencia. Se enamoró de la ciencia en su infancia, cuando su padre y su madre la ayudaron a empezar a hacer experimentos con abejorros y avispas en el patio trasero.

De hecho, en un artículo del MIT, llamó a su padre y a su madre “modelos de rol a los que aspirar”, en parte porque la animaron mucho en su educación y fomentaron su amor por la ciencia dentro y fuera del colegio. Su padre también sirvió en la Segunda Guerra Mundial y ganó una Estrella de Bronce.
La Dra. Jackson estaba en la escuela cuando el caso Brown contra el Consejo de Educación acabó con la segregación en las escuelas públicas. Esto le permitió asistir a un colegio mucho más cercano a su casa y entrar en un programa avanzado para estudiantes con altas capacidades. Allí destacó en ciencias y matemáticas, y más tarde se graduó como la mejor de su clase, con lo que consiguió una plaza en el MIT.
Era una de las pocas personas negras que estudiaban allí en aquella época. Lo describe como una época solitaria pero estimulante, porque le encantaba la ciencia pero le costaba encajar. Allí tuvo éxito porque se centró en el trabajo y en lo que su logro significaría para la futura comunidad afroamericana.
Tras obtener el doctorado, pasó años haciendo investigación en física teórica en los Laboratorios Bell de AT&T. Al ser especialista en física teórica, es difícil describir su trabajo de forma que el otro 98 % podamos entenderlo. Por ejemplo, fue nombrada miembro de la Sociedad Estadounidense de Física por su investigación sobre, según describe el Salón Nacional de la Fama de Mujeres, la “interacción de los electrones en películas de helio líquido con excitaciones superficiales como problema de los polarones”. Ah, sí, eso. Por supuesto.
Su trabajo conduciría más tarde a enormes avances científicos y técnicos, como el identificador de llamadas, la llamada en espera, los cables de fibra óptica, las células solares, el teléfono de tonos y el fax portátil.
Los premios de la Dra. Jackson son casi innumerables. Ha trabajado con dos presidentes. Ha formado parte de numerosos consejos. Ha dado clases en Rutgers. Y en la actualidad, ocupa la presidencia del Instituto Politécnico Rensselaer, al que ha elevado a la categoría de institución de élite.
En una entrevista con Charlie Rose, la Dra. Jackson habló sobre la esencia de la ciencia y cómo despertar el entusiasmo infantil por ella: “Tenemos que volver al descubrimiento, a plantear una pregunta, a tener una hipótesis y a que los niños y niñas sepan que pueden descubrir las respuestas e ir desvelando capas”.
Mark E. Dean: determinación por inventar, sin importar qué
A Mark E. Dean se le atribuye el crédito de ser uno de los coinventores del ordenador personal de IBM, así como del monitor de PC en color y del chip de un gigahercio. Fue incluido en el Salón Nacional de la Fama de Inventores en 1997 y en la actualidad posee más de 40 patentes.

Nació en Jefferson City (Tennessee) y, aunque tenía grandes dotes tanto para el deporte como para los estudios, decidió cursar la carrera de ingeniería eléctrica. Con el tiempo, esto le llevó a IBM. Allí, como ingeniero jefe, lideraría el equipo de 12 personas que diseñó el primer PC de IBM en la década de los ochenta.
Sin importar quién intentara impedirle sobresalir y alcanzar el éxito, Dean fue implacable, tanto en su compromiso de hacer que sus ideas e inventos funcionaran, como en su persistencia por encontrar profesionales del sector que le respaldaran. Como lo describe Dean en un artículo de Engadget:
“Ignoré a la gente que intentaba bloquear mi progreso y no me puse límites a la hora de hablar con nadie ni de compartir mi opinión. También fui capaz de demostrar mis ideas hasta el punto de que era difícil discutir su viabilidad. Costó mucho trabajo y sacrificio. Pero tenía confianza y creía que tenía buenas ideas. Por suerte, había algunas personas en los puestos de liderazgo adecuados que estaban de acuerdo con mis ideas”.
Al fin y al cabo, Dean sabía que los altos cargos de la empresa querían cosas que funcionaran y que cumplieran la promesa que había detrás de la marca. Así que, cuando se le pregunta qué consejo daría a la juventud, en especial a la que se enfrenta a prejuicios raciales en el trabajo, el gran consejo de Dean es sencillo: “No te rindas”.
Y añadió que “si alguien está bloqueando tus ideas y tu progreso, encuentra una forma distinta de exponer tus propuestas… A menudo hay alguna persona en el siguiente nivel o en la gerencia asociada que esté dispuesta a escuchar. Para abrirte camino, a menudo tienes que ser mejor que el resto. Esto requiere mucho trabajo, pero es alcanzable”.
Jesse Russell: ideando soluciones informáticas innovadoras
Nacido en Nashville (Tennessee), Jesse Russell tenía diez hermanos y hermanas y creció en barrios pobres. Tenía muchas cosas en contra, y al principio se centró en el deporte.

Pero todo eso cambió cuando asistió a un programa educativo de verano en la Universidad de Fisk. Esto le abrió los ojos a lo que podría conseguir si se proponía aprender ciencias y matemáticas.
En 1973, se graduó por la Universidad Estatal de Tennessee y fue contratado justo después por los Laboratorios Bell de AT&T. Allí llevaría a cabo una labor pionera en diversas áreas que le valdría el galardón al Joven Ingeniero Eléctrico Destacado Eta Kappa Nu del Año en 1980.
Ahora tiene más de 100 patentes a su nombre. No está mal, ¿verdad?
Su logro más conocido es la invención de la estación base celular digital, la tecnología que haría posible el teléfono móvil moderno. Otros trabajos de Russell condujeron a grandes innovaciones en la comunicación inalámbrica, los dispositivos para el usuario final y las redes de acceso por radio.
Fue incluido en la Academia Nacional de Ingeniería en 1995 y es miembro del Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos.
Lisa Gelobter: determinación por lograr, avanzar y cumplir
A Lisa Gelobter no le motivaba el amor por la ciencia, ni romper barreras, ni nada por el estilo. Solo quería un trabajo bien pagado y en el que fuera buena. Y lo ha conseguido con creces.

Hija de una pareja interracial de inmigrantes, una parte superviviente del Holocausto y la otra del Caribe, creció, como afirma en Valence, sabiendo que tenía que “trabajar más duro, más tiempo, mejor y más rápido que el resto. Nunca hubo ninguna expectativa de que fuera a conseguir nada, ni de que mereciera nada, ni de que hubiera justicia o equidad en el mundo”.
En otras palabras, si lo quería, sabía que dependía de ella hacerlo realidad.
Motivada y con talento, se pagó ella misma la universidad trabajando mientras asistía a la Universidad de Brown y obtenía un título en informática, con énfasis en inteligencia artificial y aprendizaje automático.
Más tarde, inventaría el programa de software de animación que está detrás de las imágenes GIF. Además de eso, abrió el camino en Shockwave, una de las primeras tecnologías de vídeo en Internet, y ha realizado trabajos de diseño de experiencia de usuario, gestión de productos e ingeniería para Hulu y BET Network.
Desde entonces, Gelobter se ha convertido en emprendedora, y ha lanzado su propia empresa, teQuitable, tras observar que no existía ninguna plataforma en línea eficaz para abordar las quejas por prejuicios, acoso o discriminación en el lugar de trabajo.
El sitio web y la aplicación permiten a la plantilla presentar quejas y ayudan a las empresas a encontrar formas de abordarlas. Como Gelobter dice en The Grio, “estamos proporcionando a las empresas datos a los que nunca habían tenido acceso y devolviendo la capacidad de acción al personal”, de modo que puedan abordar los problemas e introducir mejoras en su cultura laboral.
Tras fundar su empresa, Gelobter fue contratada como directora de servicios digitales del Departamento de Educación. Fue allí donde “llegó a comprender que se podía aprovechar la tecnología para resolver lo que antes se consideraban problemas irresolubles”.
Roy L. Clay Sr.: el “padrino de Silicon Valley”
Es un título pegadizo, pero que Roy L. Clay Sr. se ganó en parte porque, allá por 1971, trabajó como asesor con Kleiner Perkins Caufield & Byers, una empresa de capital riesgo. Clay les ayudó a encontrar y realizar inversiones en nuevas empresas de tecnología informática.

Puede que te suenen algunas de ellas: Intel. Compaq. Tandem Computers.
El logro más conocido de Clay es haber desempeñado un rol clave en la invención del primer ordenador de Hewlett Packard, conocido como 2116A, en 1966. Tras una productiva carrera en HP, se marchó para fundar su propia empresa en 1977, ROD-L Electronics, que fabricaba comprobadores de rigidez dieléctrica, un dispositivo que protege los ordenadores de las sobrecargas eléctricas. Estos dispositivos se convirtieron en un elemento básico de todos los ordenadores modernos a medida que despegaba el mercado de los PC.
Clay entró en el mundo de la tecnología informática antes de que ni siquiera pudieras especializarte en ello. El sector aún no existía. Él es una de las razones de que exista.
“Nacido en Missouri, tiene algunas historias de racismo bastante desgarradoras de su juventud. En En una ocasión, mientras hacía trabajos de jardinería para un vecino, la policía de Ferguson le dijo que no volviera nunca más a la ciudad. Pero su madre no dejó que eso le afectara, y le dijo: “No dejes nunca que el racismo sea una excusa para no tener éxito”.
Pero hubo más historias durante su infancia y juventud que le marcaron. Tras graduarse en ingeniería por la Universidad de St. Louis, la persona encargada de la contratación en su primera entrevista de trabajo le dijo que “no tenemos trabajo para profesionales negros”.
Clay ha pasado por esto. Pero hoy, utiliza sus logros, su influencia y su reputación para guiar a la siguiente generación. Intenta contratar a las personas en función de sus skills, no de sus títulos. Y está convencido de que la clave para romper las barreras y los prejuicios raciales es sencillamente conocer a gente diferente a ti: “Lo que ha hecho la integración es hacer que la gente conozca a otra gente. Una vez que se conocen, los prejuicios desaparecen a la luz de la experiencia”.
Janet Bashen: abriendo camino con el software
Criada por un trabajador de recogida de basuras y una enfermera, Janet Bashen creció en Huntsville, Alabama, y fue primero a la Universidad de Alabama A&M, y más tarde a la Universidad de Houston, la USC y Harvard.

El mayor logro de Bashen hasta la fecha ha sido fundar la empresa Linkline, que permite investigar las denuncias de la plantilla por infracciones en el lugar de trabajo de la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo, que forma parte de la Ley de Derechos Civiles aprobada en 1964.
Pero pronto se dio cuenta de que el mayor problema era que no había forma de almacenar y recuperar de forma rápida y sencilla la información relacionada con los casos. Bashen necesitaba una solución de software. Trabajando con su primo, graduado en informática, consiguieron desarrollar el software que llevaría a su empresa al siguiente nivel.
Bashen explica cómo se le ocurrió la idea mientras trabajaba para una compañía de seguros que investigaba las reclamaciones de igualdad de oportunidades de empleo (EEO):
“La idea se me ocurrió en 2001. No todo el mundo tenía teléfono móvil en 2001. Veía que se perdían papeles durante el proceso. Tenía que haber una forma de recibir las quejas, algo basado en la web y accesible fuera de la oficina”.
Tras trabajar durante muchos meses en la programación y el diseño, Bashen y su equipo acabaron el trabajo y consiguieron una patente, momento en el que se convirtió en la primera mujer afroamericana en obtener una patente de software.
Bashen otorga el crédito a su padre y a su madre por prepararla para el éxito: “Mis éxitos y mis fracasos me hacen ser quien soy, y quien soy es una mujer negra criada en el sur por un padre y una madre de clase trabajadora que intentaron darme una vida mejor fomentando un ferviente compromiso por alcanzar el éxito”.
Valerie Thomas: inventora y transmisora de ilusiones
Nacida en Baltimore (Maryland) en 1943, Valerie Thomas se sintió atraída por las ciencias desde muy pequeña. Desde los humildes comienzos de una sociedad segregada por razas y con menos salidas educativas, se abrió camino hasta el Morgan State College (ahora Universidad Estatal Morgan en Baltimore) y se graduó en 1946 con una licenciatura en Física que la llevó a trabajar en la NASA.

En la NASA, Thomas era analista de datos y empezó a trabajar con los datos del Observatorio Geofísico Orbital —una cadena de 6 satélites sin nombre diseñados para estudiar la magnetosfera de la Tierra—.
En la década de 1970, Thomas dirigió un experimento para la NASA que utilizaba imágenes por satélite para recopilar información sobre nuestros recursos naturales, y desarrolló formas de utilizar los datos para hacer un seguimiento del rendimiento de las cosechas. Todo este trabajo con imágenes por satélite, junto con sus observaciones de otros experimentos con luz, despertaron su interés por las ilusiones 3D o los hologramas.
En 1980, Thomas había desarrollado y patentado su transmisor de ilusiones. El sistema utilizaba vídeo y un espejo cóncavo para capturar una imagen flotante de un objeto. A continuación, la imagen se transmite a otra cámara que la proyecta sobre un segundo espejo para que el objeto transmitido aparezca en 3D.
Durante su tiempo en la NASA, Thomas continuó con su educación y obtuvo su máster en Ingeniería por la Universidad George Washington en 1985. Thomas se retiró de la NASA en 1995, pero no sin antes ocupar el cargo de jefa asociada en funciones de la Oficina de Operaciones de Datos de Ciencia Espacial.
Aun así, no había terminado. En 2004, Thomas se doctoró en liderazgo educativo por la Universidad de Delaware. Como voz para las niñas afroamericanas, Thomas fue miembro activo de varias organizaciones STEM que dan asistencia a las mujeres en la ciencia.
Kimberly Bryant: brindando oportunidades a miles de niñas
Kimberly Bryant pasó las dos primeras décadas de su carrera trabajando como mánager de ingeniería para importantes empresas biotecnológicas y farmacéuticas como Pfizer y Merck.

Pero un día apuntó a su hija a un campamento de informática, y a su hija no le gustó porque era de las pocas niñas que había y se sintió muy sola.
Bryant decidió hacer algo para cambiarlo. Y no solo por su hija, sino por decenas de miles de otras niñas negras a las que, de otro modo, les resultaría difícil aprender las bases que necesitarían para entrar en el sector del software.
Así, en 2011 fundó una organización sin ánimo de lucro llamada Black Girls Code (BGC). Utilizó los fondos de su propia cuenta de jubilación para ayudar a lanzar el programa, y desde entonces lo ha convertido en una organización internacional con más de una docena de delegaciones en EE. UU. y una en Sudáfrica.
Black Girls Code ha enseñado programación informática a más de 20 000 niñas y cuenta con más de mil personas voluntarias. Organizan hackatones, dirigen talleres y organizan otras actividades para que las niñas negras tengan una sólida introducción al mundo de la programación, además de conceptos de creación de empresas.
La visión de Bryant es que una generación de mujeres jóvenes reescriba su futuro:
“Una de las mayores lecciones que esperamos servir como ejemplo para mucha gente, incluidas algunas de las jóvenes racializadas que acuden a mí, es el valor de comprender lo que vales, levantarte y exigir lo mejor para ti misma y no conformarte con menos”.
Oportunidades en tecnología para las personas racializadas
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