Deliverability

Mejora tu tasa de rebote de emails: la mentalidad de entregabilidad

En el mundo del marketing, las métricas son lo más importante. Todo el mundo está ansioso por descifrar los rebotes de emails y fijar cuál debería ser la tasa ideal para cualquier remitente. Resulta que el secreto para reducir las tasas de rebote reside en la entregabilidad. ¿No te convence? Vamos a hacerte cambiar de opinión.
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Ay, la esquiva tasa de rebote de emails, la pesadilla de los profesionales del email marketing en todo el mundo. Las métricas de email marketing, como la tasa de apertura, la tasa de conversión, la tasa de clics y la tasa de interacción, pueden revelar mucho sobre tu estrategia de email marketing. Por eso, es comprensible que todo el mundo esté ansioso por descifrar el código de los rebotes de email y fijar cuál debería ser la tasa ideal para cualquier remitente. Al fin y al cabo, más rebotes significan menos emails en la bandeja de entrada, lo que a su vez se traduce en que menos destinatarios previstos lleguen siquiera a leer tu email.

Podríamos hablar sin parar de las diferencias entre los rebotes definitivos y los rebotes temporales, pero tiene más sentido centrarse en tu estrategia de entregabilidad del email en su conjunto. Así que, vamos a ampliar la perspectiva y hablar de lo que significan unas tasas de rebote “buenas” y “malas”, y de cómo puedes reducir tu tasa de rebote optimizando tu programa de email.

¿Qué es la tasa de rebote de emails?

Tu tasa de rebote de emails se determina comparando el número de emails que no se entregan en el servidor de email de tus destinatarios con el número total de emails enviados.

Existen dos tipos de rebotes de email:

  • Rebotes temporales: causados por problemas temporales, interrupciones o fallos de entrega que pueden resolverse con el tiempo.
  • Rebotes definitivos: fallos de entrega permanentes porque la dirección de email de los destinatarios no es válida o el dominio es desconocido, etc. Demasiados rebotes definitivos de emails pueden afectar a tu entregabilidad del email.

Una tasa de rebote alta hace saltar las alarmas, especialmente si surge de la nada. Los remitentes se llevan las manos a la cabeza cuando se enfrentan a un aumento repentino de la tasa de rebote, y empiezan a buscar la causa principal de inmediato.

Lo más probable es que un aumento inesperado de la tasa de rebote de emails se deba a algún tipo de interrupción por parte del proveedor de servicios de envío de emails (ESP) o del proveedor de servicios de la bandeja de entrada (ISP). Las interrupciones que afectan al servidor de email de tus destinatarios escapan a tu control, pero sí puedes influir en los demás culpables. Tal vez algo vaya mal con tu lista de contactos, o puede que tu contenido se esté marcando como spam. Un buen punto de partida es averiguar cuál es tu tasa de rebote.

¿Cómo puedo comprobar mi tasa de rebote de emails?

Tu tasa de rebote es una forma de medir cuántos emails puedes colocar en la bandeja de entrada de tus destinatarios. Veamos un ejemplo:

Supongamos que enviaste 100 emails en tu última campaña de email. Cinco de esos emails rebotaron. Tu tasa de rebote de emails es de 5/100 o del 5 %.

Comprueba tu tasa de rebote utilizando los logs y analíticas de tu ESP para ver cuántos de tus emails rebotaron. A partir de ahí, puedes profundizar en los informes e incluso realizar algún test A/B para mejorar tu tasa de rebote.

¿Cuál es una buena tasa de rebote de emails?

Nos hacen mucho esta pregunta, sobre todo cuando se trata de campañas de email marketing. Aunque tu tasa de rebote es un buen punto de referencia en el email marketing, no nos entusiasman los términos “tasa de rebote aceptable” o “tasa de rebote media de emails”.

En un mundo ideal, los rebotes solo existirían en las camas elásticas, y tus emails llegarían siempre directos a la bandeja de entrada de tu base de usuarios. Por desgracia, eso no ocurre, y los remitentes se obsesionan con estadísticas como una tasa de rebote del 2,1 %, preguntándose qué ha salido mal. Podría decirse que una tasa de rebote del 2,1 % no es mucho peor que una del 2 %. Está claro que quieres una tasa de rebote baja, idealmente inferior al 2 % como norma, pero para algunos remitentes, el 2 % es demasiado alto.

La gente se fija demasiado en la tasa de rebote y muy poco en su entregabilidad.

¿Qué es la parálisis por análisis en la tasa de rebote?

Estancarse en las métricas de la tasa de rebote puede distraerte de la entregabilidad del email. Te damos la razón y admitimos que, sí, reducir la tasa de rebote aumentaría tus posibilidades de llegar a la bandeja de entrada, pero, si las aplicas, las mejores prácticas de envío de emails harán el trabajo duro por ti.

Por ejemplo, cuando mejoras tus listas de contactos limpiándolas y utilizando métodos de generación de listas de suscriptores que impliquen el opt in doble, tendrás un menor número de rebotes porque tus contactos estarán validados y tus destinatarios habrán elegido activamente recibir tus mensajes.

Si dejas de centrarte en resolver el problema de la tasa de rebote y te enfocas en establecer una mejor práctica de envío, podrás crear mejores campañas de email que generen unas métricas más favorables. Si creas contenido atractivo que conecte con tus destinatarios, las buenas analíticas llegarán solas.

¿Cuáles son algunos consejos para reducir mi tasa de rebote?

Recuerda: la mejor manera de reducir una tasa de rebote de emails alta es centrarse en mejorar la entregabilidad, así como la reputación como remitente y las prácticas generales.

Aquí tienes algunas de las mejores prácticas para reducir tus tasas de rebote de emails:

1. Usa el opt in doble

¡Más vale prevenir que curar! Mejor aún, deja que tus clientes lo hagan por ti. Aunque parezca contradictorio añadir un paso más en el proceso de compra de tu cliente, o un paso adicional en los formularios de registro para nuevos suscriptores, dar a tus usuarios la oportunidad de verificar sus intenciones con un opt in doble (normalmente con un email de confirmación) puede ayudar a reducir las tasas de rebote y también a aumentar las tasas de apertura.

2. Facilita el darse de baja

Siempre es triste despedirse, pero, como en cualquier relación, a veces llega el momento de dejar ir a tus suscriptores. Facilítales el proceso para no recibir tus emails añadiendo una opción clara para darse de baja en tus plantillas de email. De lo contrario, tus suscriptores podrían marcar tus mensajes como spam. Demasiadas quejas por spam o abuso suponen un desastre para la entregabilidad del email. En el mejor de los casos, acabas en la carpeta de spam. En el peor de los casos, terminas en acabar en una lista de bloqueo lo que aumenta tu tasa de rebote.

3. Realiza validaciones de emails

Mantén tu lista limpia. Una estrategia clave para mantener limpia tu lista de contactos es realizar verificaciones de email con regularidad. Detecta y elimina usuarios inactivos, direcciones de email no válidas y spam traps de tu lista de contactos antes de que tus emails reboten. Echa un vistazo a la Servicio de validación de emails para agilizar tu flujo de trabajo. Mantén una lista de contactos limpia y llena de direcciones de email válidas de usuarios que realmente quieren recibir tus emails.

4. No olvides la autenticación

¿De verdad eres tú? Necesitas algo más que una buena línea de asunto en el email para llegar a la bandeja de entrada de tu público lector. Tienes que demostrar que eres quien dices ser. Recuerda configurar tus registros de autenticación, incluidos SPF, DKIM, DMARC y BIMI. Estos protocolos de autenticación de emails indican a los ISP que los emails que proceden de tu dominio de email realmente los envías tú. Esto ayuda a los ISP a confiar en ti y a decidir colocar tus mensajes de email en la bandeja de entrada de tu público lector.

Cambia de mentalidad

Prestar menos atención a una tasa de rebote alta puede ser todo un reto, sobre todo si ha sido una de tus métricas más importantes a lo largo del tiempo. Una buena forma de hacer este cambio es auditar tu programa de email.

¿Cuándo fue la última vez que limpiaste tu lista de contactos? ¿Has autenticado todo para evitar los filtros de spam? ¿Tienen los archivos un tamaño razonable? Estas son solo algunas preguntas para empezar, pero aliviarán rápidamente algunos de tus problemas con la tasa de rebote.

Esperamos que estas mejores prácticas te ayuden a limpiar tu reputación como remitente y a aumentar tu tasa de entrega de emails. Más entregas y una mejor entregabilidad mitigarán tu problema con la tasa de rebote en un abrir y cerrar de ojos, y pasarás menos tiempo frente a la página de analíticas con las manos en la cabeza.

Hora de despedirse

Es hora de que nos vayamos nosotros…, no tus emails. Recuerda, es mejor centrarse en la entregabilidad en su conjunto en lugar de perderse en los detalles de las métricas de la tasa de rebote.

La entregabilidad es una amalgama de métricas y estrategias, y las tasas de rebote son solo una porción del pastel. ¿Todo listo para empezar a enviar? Deja que Mailgun te ayude a mantener tu entregabilidad alta con nuestro Llegada a la bandeja de entrada conjunto de herramientas de entregabilidad.