¡Ayuda! Mi email necesita una corrección: qué hacer si ya has pulsado el botón de enviar
Tengas gran experiencia o seas un remitente primerizo, si mandas emails, lo más probable es que hayas sentido alguna vez el arrepentimiento del botón de enviar.
Creías que era un email impecable, así que lo enviaste sin pensar. Luego, tal vez un segundo después (o tal vez una hora después, ¿quién lleva la cuenta?), te das cuenta de que tenía un error garrafal. O tal vez alguna persona encantadora que no tenía nada mejor que hacer que señalar los errores de los demás te avisó de ese error tan evidente. Lee nuestra guía sobre cuándo y cómo enviar un email de corrección.
Lo frustrante de estos errores (ya sean pequeños fallos gramaticales, faltas de ortografía horribles o incluso información incorrecta) es que, una vez enviado el email, no puedes anular el envío. Ese error tipográfico u otro fallo se quedará en la bandeja de entrada de los destinatarios hasta que lo lean o lo borren. No es como una página web, donde puedes hacer la corrección al instante y nadie se enterará de que metiste la pata.
Si te ocurre esto, intenta recordar que no eres idiota. (Es mucho más fácil decirlo que hacerlo. Yo te recomiendo ir a terapia). El hecho de que hayas cometido un error tonto en un email no significa que no prestes atención o te falte inteligencia. A todo el mundo le pasa alguna vez. No es el fin del mundo.
Aun así, sabemos que la idea de un email con errores paseándose por las bandejas de entrada de tus suscriptores es suficiente para que quieras esconderte bajo tierra. Te entendemos. Pero en algún momento tienes que volver a ver la luz del sol.
Y una vez que hayas recuperado tu autoestima (lo que podría llevarte años), es hora de decidir si deberías hacer algo para solucionar tus errores o no.
Pero antes de llegar a eso, quiero compartir un par de errores realmente vergonzosos que hemos cometido con nuestros emails y que, con suerte, te harán sentir un poco mejor.
¿Cuáles son algunos errores de email comunes?
Por mucho que nos esforcemos en comprobar la calidad de los emails y hacer las cosas bien, al igual que en la vida, todo el mundo mete la pata de vez en cuando. Algunos tipos de errores ocurren con más frecuencia que otros. Estos son los errores de email que vemos con más frecuencia:
El error tipográfico
Sí, incluso las empresas de email pueden cometer errores en sus emails. Asumiremos la culpa de este que cometimos hace poco. Echa un vistazo a la captura de pantalla. ¿Ves lo que hicimos?

Elastic waste bands. Sí, es incorrecto. En realidad, era «elastic waistbands» (cinturillas elásticas). ¡Obvio!
En mi defensa diré que en inglés suenan igual, y aquel día tenía mucho cansancio. Pero ocurrió, y alguien nos corrigió. La gente es tan considerada de tomarse el tiempo de señalarnos nuestros errores, ¿no crees? No es que sienta rencor ni nada por el estilo.
Para este tipo de error tipográfico, simplemente seguimos adelante y esperamos que solo unas pocas personas de nuestra lista de contactos se dieran cuenta.
La línea de asunto cortada
Al parecer, la palabra «analytics» es la peor opción posible para poner al final de una línea de asunto de email. ¿Quién iba a saberlo?

Intentábamos ayudar a nuestra clientela a usar la función de etiquetado de Mailgun para que pudieran sacar el máximo provecho a nuestras increíbles analíticas, pero, al acortarse la palabra, la línea de asunto del email insinuaba algo totalmente distinto.
Por suerte, el corte solo ocurrió en un cliente de email móvil.
Pobre Josh. Ni siquiera escribió esa línea de asunto (fue todo culpa mía). Pero Josh cargó con la culpa en Twitter, y todo el mundo en la oficina se moría de risa con el «better anal» de Mailgun. Para echarse las manos a la cabeza.
La filtración de información confidencial
Este error de email puede ser un poco más grave y acabar obligándote a aguantar el equivalente en ciberseguridad a un seminario de RR. HH. sobre acoso.
Todas las organizaciones deberían tener un proceso de revisión y control de calidad de emails. Y si trabajas en un sector regulado, probablemente ya sepas todo sobre privacidad y seguridad de datos, como el cumplimiento de la HIPAA en el email marketing para el sector sanitario.
Pero también podría ser algo tan sencillo como usar un prototipo de producto o marketing que no había sido aprobado por el equipo legal, enviar un artículo que aún no se ha lanzado o una actualización de tarifas que no se ha anunciado. Tal vez utilizaste una captura de pantalla o una imagen y olvidaste difuminar el número de la tarjeta de crédito real de alguien.
Existen cientos de otras situaciones igual de horribles. Ocurren, de verdad, y puedes superarlos.
La imagen rota
Lograr la imagen perfecta en un email es difícil, en especial cuando intentas satisfacer las necesidades de decenas de clientes de email.
A veces, nuestras imágenes no siempre llegan con claridad. Tal vez había una etiqueta <img> como marcador de posición en la programación que no se reemplazó antes del envío. Puede que usaras un GIF y olvidaras configurar una imagen alternativa para los clientes que no admiten este formato.
Sea cual sea la causa, cuando las imágenes aparecen rotas en nuestros emails, da un aspecto poco profesional y puede resultar bastante feo. Si es un elemento fundamental para el mensaje o el objetivo del email, es posible que te quedes muy lejos de tus objetivos de KPI. ¡¿Por qué no ha habido conversiones?!
Si las imágenes que faltan fueran esenciales para el contenido del mensaje, enviaríamos un email de corrección de inmediato. Sin embargo, ¿qué pasa si se trata solo de la imagen de una de tus redes sociales en la línea de firma o algo parecido? Déjalo pasar y arréglalo para la próxima vez.
El enlace que falta
Para muchos profesionales del email marketing, conseguir ese clic en el enlace es el objetivo. Por eso es tan divertido cuando pasas varias horas preparando un email para promocionar algo importante, solo para darle a enviar y darte cuenta de que se te olvidó enlazar dicho elemento importante.
Eso sí que es un CTR bajo de récord.
Es lo mejor.
Perdón por el sarcasmo. En realidad, es bastante fácil olvidar los enlaces, lo cual puede suponer un gran problema, sobre todo si el email tiene como objetivo impulsar a los usuarios hacia una acción. Es probable que lo hayas hecho alguna vez (y nosotros también). Pero no eres la única persona que sufre el remordimiento de un email sin enlaces. Y, sin duda, deberías solucionarlo para que tus suscriptores puedan llegar a donde necesitan ir.
Tres pasos para decidir si enviar emails de corrección
Ahora que hemos compartido nuestros errores, vamos a abordar qué demonios deberías hacer con tus meteduras de pata por email, si es que hay que hacer algo. Estos son nuestros consejos para corregir errores en tus emails de marketing.
1. ¿Ha sido un error grave?
Antes de decidir corregir un error, pregúntate si ha sido un fallo importante. Si el error es trivial o solo afecta a unas pocas personas, lo más probable es que no merezca la pena corregirlo.
No obstante, hay varias formas de determinar si el error es de los gordos. Solo tienes que hacerte las siguientes preguntas:
¿Afectará el error a tu negocio?
Si se trata de un error grave, pregúntate si tendrá algún impacto medible en tu negocio. Enviar un código promocional erróneo, por ejemplo, podría provocar grandes pérdidas. Lo mismo ocurre si se envía una fecha equivocada para una venta o un enlace roto. Puede que valga la pena enviar un email de seguimiento con la información correcta.
¿Dieron los emails una imagen equivocada de tu empresa?
Del mismo modo, si el contenido del email tergiversó tu marca de alguna manera, es posible que quieras considerar la opción de enviar un email de corrección. O bien, si es probable que el error sea perjudicial o dañino, no dudes en enviar un email para disculparte por el error. Esto es muy importante sobre todo si estás tratando con contenido confidencial o delicado que podría perjudicar a tu reputación.
¿Incluía información básica incorrecta?
Otra situación en la que puede estar justificado corregir un email por el bien de tu negocio es si incluía el nombre, las imágenes o el contenido incorrectos de alguna manera. O, si el diseño se rompió por completo en los principales clientes de email, podría valer la pena enviarlo de nuevo.
Por lo general, deberías reservar los emails de disculpa para los contratiempos realmente graves. Los usuarios te dieron permiso para enviarles emails, sí, pero lo que les has enviado no era para nada aquello a lo que se suscribieron. Si de algún modo violaste su confianza o les ofendiste de forma grave, envía un email de disculpa para reparar el daño. No quieres que tus suscriptores te marquen como spam, por lo que puede que sea necesaria una disculpa para recuperar su confianza.
Usa tu criterio a la hora de decidir si tomar medidas o no. Te sugerimos adoptar un enfoque conservador y reservar los reenvíos o los emails de corrección para los errores verdaderamente escandalosos.
2. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que enviaste el email?
Si te diste cuenta de tu error justo después de enviar el email masivo, lo mejor es enviar emails de corrección lo antes posible. Y no edulcores el mensaje. Envíalo a todas las personas de la lista de contactos que recibieron el error y añade «¡Ups!», «Corrección:» o «Vamos a intentarlo de nuevo» en la línea de asunto.
La esperanza es que los suscriptores que aún no hayan abierto el email vean la versión corregida en lugar de la primera. Volver a enviar un email no es la situación ideal para tu nivel de interacción ni para la higiene de listas, pero si tienes que hacerlo, no pasa nada.
Y, por supuesto, sé breve con las correcciones. Un email de corrección no es un email de marketing, así que no te compliques. Simplemente debe incluir una disculpa directa y una explicación del error, así como una llamada a la acción para destacar las correcciones en concreto.
Si ha pasado una semana y justo ahora te das cuenta de que cometiste una pequeña falta de ortografía, probablemente la mayoría de tus suscriptores (y, crucemos los dedos, también tus superiores) tampoco lo notaron. Respira hondo y haz como si no hubiera pasado nada. No envíes una corrección ni llames la atención.
¡Aquí no ha pasado nada!
3. ¿Quién es tu audiencia?
Fíjate en a quién se envió el mensaje original. ¿Se envió a todos los suscriptores o solo a un segmento? Si se envió a un segmento, ¿es activo dicho segmento? Las métricas de tasa de apertura pueden ayudarte a determinar hasta qué punto es importante enviar un email de corrección.
Si el segmento presenta un buen nivel de interacción, envía el email corregido únicamente a esas personas. También puedes usar esta estrategia para enviarlo solo a las personas que hayan abierto el email. De esa forma, no molestarás al resto de tu lista.
Cuándo no corregir errores de emails masivos
No vale la pena volverse loco por errores de email como errores tipográficos, comas mal puestas, pequeños problemas de formato, falta de contenido secundario y cosas por el estilo. Habrá personas de tu lista que te lo señalen, otras lo verán y no dirán nada, y el resto ni siquiera se darán cuenta del error.
Si has tergiversado una oferta o dado una hora incorrecta, puedes aclararlo en la página de destino a la que dirigía el email. Si enviaste la imagen incorrecta, cámbiala en tu servidor por la correcta. Si alguien te llama la atención en redes sociales, tuitea una disculpa.
Recomendamos este enfoque porque enviar un email de disculpa suele llamar más la atención sobre el error y darle más importancia de la que tiene. Además, estos emails pueden generar más bajas y reducir la interacción.
Por supuesto, deberías aprender de tus errores de email y asegurarte de revisar tus emails de marketing un par de veces más antes de enviarlos en el futuro. O, mejor aún, implementa un sistema de comprobación previa de campañas de email .
Guía rápida: cómo enviar un email de corrección correctamente
Cuando algo sale mal en el envío de tu email, a continuación te explicamos cómo solucionarlo sin empeorar las cosas.
1. Identifica a las personas afectadas
Identifica con precisión a los destinatarios que recibieron la información incorrecta. Usa tus registros de email o tus herramientas de analíticas para aislar a este grupo. Solo te interesa enviar una corrección a las personas afectadas, no a toda tu lista.
2. Envía la corrección como una respuesta
Envía la corrección como una respuesta directa al mensaje original. De este modo, ambos mensajes se mantienen en el mismo hilo, lo que facilita que los destinatarios vean el contexto y entiendan la corrección.
Por qué esto es importante:
- Mantiene la mensajería organizada.
- Reduce la confusión.
- Ayuda a mantener una experiencia de usuario perfecta.
3. No des demasiadas explicaciones
Explica el error de forma sencilla y clara. Evita entrar en detalles innecesarios. Las disculpas largas o los desgloses demasiado técnicos pueden generar más confusión. Limítate a aclarar lo que ha cambiado y sigue adelante.
4. Busca el lado positivo
Busca la forma de convertir el error en una oportunidad. Un pequeño gesto (como un consejo útil, un recurso actualizado o un valor añadido) puede hacer que la experiencia pase de ser frustrante a ser un detalle positivo.
5. Pide disculpas si es necesario
Si el error afectó a la experiencia del usuario o causó alguna confusión, ofrece una disculpa breve y sincera. Mantén un tono humano, que no suene a guion. Hazles saber que prestas atención y que te importa.
Reflexiones finales
Los errores de email marketing nos pasan hasta a los mejores. La única manera de evitar pasar vergüenza por los errores tipográficos en tus emails es no cometerlos. Por tanto, revisa tus emails una y otra vez antes de enviarlos a una lista de gran tamaño. Pide a otra persona que revise tus emails. ¿A tu vecina de al lado, Karen, quizás? He oído que es una gran correctora de textos.
Y presta mucha atención a los límites de caracteres de la línea de asunto en los clientes de email más populares para que la gente no se haga una idea equivocada.
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