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Novedades semanales de producto: el sistema de reputación mejorado se lo pone difícil a los spammers
Esta semana hemos implementado una mejora significativa en nuestro algoritmo de reputación, conocido cariñosamente por el equipo de Mailgun como Razor. En el blog de hoy, te contaremos qué empezarás a notar con los cambios y parte del contexto sobre por qué hemos diseñado el sistema así (y por qué es bueno para nuestros clientes). También acabamos de publicar un artículo sobre el sórdido submundo del spam y el phishing del que hemos aprendido mucho durante este proceso. Una lectura entretenida si te interesa. Así que…
Qué notarás en el nuevo algoritmo de reputación
- Sin cuotas de envío defensivas y arbitrarias para los nuevos clientes
Utilizamos una serie de señales para detectar a los spammers y detenerlos lo más rápido posible. Aprovechamos esta velocidad para permitir que los nuevos clientes envíen tanto email como necesiten en cuanto se registran. ¿Por qué deberían pagar los clientes legítimos por culpa de unos pocos?
- Mejores puntuaciones del remitente en nuestros planes de direcciones IP compartidas
Como nuestro algoritmo de reputación es eficaz a la hora de detectar y bloquear spammers, pocos logran acceder a nuestra plataforma y mermar la reputación de nuestras direcciones IP compartidas (una medida de la reputación de una IP es su Sender Score). A nivel práctico, esto significa que podrás registrarte en una nueva cuenta Mailgun Standard y enviar decenas de miles de emails por hora sin demoras, ya que nuestro algoritmo es lo bastante inteligente como para distinguir entre un buen y un mal email. Hemos leído muchos libros para hacerlo posible. Y esperamos que te guste.
Para empezar, ¿por qué hace falta un algoritmo?
Hay gente con malas intenciones en el mundo. Y saben cómo usar el email. Esto significa que cualquier empresa que gestione un servicio de envío de emails, sea del tipo que sea, debe dedicar mucho tiempo a combatir el spam. Es simplemente el precio de hacer negocios.
Existen muchas formas de combatir el spam, y los métodos elegidos dependen de cómo los clientes utilicen (y puedan llegar a abusar de) el producto. Gmail, por ejemplo, limita la cantidad de emails que se pueden enviar por hora a través de sus servidores SMTP. Esto hace que enviar spam desde Gmail sea muy difícil, pero no tendría sentido en Mailgun, donde nuestros clientes suelen querer enviar millones de mensajes al día, incluso desde el primer día que se registran.
Lo ideal en un producto de email es contar con un sistema que permita a los clientes legítimos enviar tanto email como quieran, bloqueando por completo a los spammers. Nuestro algoritmo de reputación hace exactamente esto.
Cómo facilitar los primeros pasos con Mailgun y mantener a raya a los spammers
Una forma de diseñar un sistema de reputación es establecer un límite defensivo y arbitrario en la cantidad de emails que pueden enviar los nuevos clientes, incluso si se trata de emails transaccionales importantes, como los de restablecer la contraseña o los emails de bienvenida. A medida que supervisas la calidad del email, les permites enviar cada vez más. Hasta que ese cliente registra un pico de volumen. Entonces vuelves a limitarlo, por si acaso está enviando spam (incluso si ese “spam” es una nueva newsletter con doble opt-in que acaba de lanzar). A esto se le llama bloqueo, y creemos que es el enfoque equivocado para la gestión de la reputación. Mediante herramientas avanzadas, como el análisis de contenido y enlaces, Mailgun puede detectar emails de spam de forma casi instantánea y deshabilitar la cuenta infractora, al mismo tiempo que permite a nuestros clientes legítimos enviar tanto email como necesite su negocio. Sin este sistema, las velocidades de envío se verían afectadas y los clientes estarían descontentos, y no podemos soportar eso.
¿Qué ocurre con el bloqueo en el servidor de email de los destinatarios? ¿Sigue siendo un factor a tener en cuenta?
Sí, por desgracia, Mailgun solo puede entregar email a la velocidad a la que los ISP, como Gmail y Yahoo, lo acepten. En teoría, podríamos enviar millones de emails por segundo para nuestros clientes, pero es imposible que Gmail, por ejemplo, acepte tal cantidad de tráfico de una sola dirección IP, así que no vamos a enviarlos tan rápido. Mailgun ajusta automáticamente las tasas de envío en función de la respuesta del ISP, de modo que tu email se entregue tan rápido como se acepte. Si nuestros clientes sufren retrasos porque los ISP bloquean sus direcciones IP, siempre podemos añadir más direcciones IP o recurrir a otras soluciones creativas. Como el contenido es el factor más importante que utilizan los ISP para marcar el spam, sigue nuestras mejores prácticas de email directrices para crear un buen contenido de email. Verás cómo mejora tu velocidad de entrega en los ISP y, al mismo tiempo, tendrás a tus clientes más satisfechos.
Hasta la semana que viene.
Felices envíos,
El equipo de Mailgun