Dev Life
La vida tras la adquisición: perspectiva desde ingeniería en una startup
Vaya, es curioso lo rápido que pasa el tiempo, ¿verdad? ¡Ahora somos una empresa independiente!
Este artículo se publicó allá por 2012. Es posible que te hayas fijado en que, cuando se adquiere una empresa, a veces le sigue un largo periodo de silencio. Puede pasar un año hasta que haya noticias o se publique un artículo en el blog. Muchas veces, por desgracia, ese artículo del blog es un aviso de cierre.
La mayoría de las startups han oído historias de terror sobre la vida después de ser adquiridas. El desarrollo en la empresa adquirida se paraliza. El personal pasa meses sin hacer nada, perdiendo el rumbo y la concentración. Lo que antes era tiempo dedicado a crear y desarrollar tecnología se convierte en tiempo de reuniones para hablar sobre la integración, la contabilidad y la facturación.
No quiero pecar de optimista, pero voy a contar una historia diferente. Me ha sorprendido gratamente el impulso que hemos ido ganando desde la adquisición. Me gustaría compartir mi experiencia positiva tras la adquisición.
Mailgunners en Rusia, ¡ahora Rackers estadounidenses!
Gran parte del equipo de ingeniería de Mailgun residía en Rusia. Desde la adquisición, Rackspace ha dedicado un enorme esfuerzo a reubicar a todo el mundo en San Francisco de la forma más fluida y rápida posible. Yo estaba entre las personas de Rusia que se reubicaron. Mi primera parada tras llegar a San Francisco fue una barbacoa en Crissy Field. Nunca olvidaré la sensación de sorpresa y alivio cuando toda la oficina de San Francisco me dio la bienvenida gritando mi nombre al unísono mientras me acercaba. ¡Me recibieron como a una vieja amistad, aunque nunca nos habíamos visto!

El primer día de trabajo… no está mal.
Con el paso de los días, se hizo evidente que no se trataba de una experiencia aislada, sino de un patrón recurrente. Todo el mundo en Rackspace se entusiasma con los nuevos proyectos y siempre tiene disposición para ayudarte a resolver cualquier problema, ya sea configurar tu iPhone (¡todo el mundo en Estados Unidos tiene un iPhone!), abrir una cuenta bancaria o configurar un nuevo clúster de máquinas virtuales.
En aquel momento, no entendía muy bien por qué Rackspace quería reunir al equipo en Estados Unidos tan rápido, pero luego se hizo evidente. El motivo principal era el deseo de integrar al equipo de Mailgun en la increíble cultura de Rackspace lo antes posible.
Deja que te cuente algo más sobre la cultura que hace de motor en Rackspace. Rackspace tiene mucha fama por su compromiso con la asistencia, a menudo denominada “asistencia fanática”, y en seguida me di cuenta de que no se trata de un simple truco de marketing. Esta gente se lo toma en serio. Te das cuenta enseguida en cuanto entras en el Castillo, la sede central de Rackspace en San Antonio.

Fiesta de bienvenida a Rackspace
Al instalar el Castillo en un centro comercial abandonado, han logrado dos grandes objetivos. Cuentan con un espacio enorme (y quiero decir de verdad enorme), lleno de energía, que impulsa la productividad enormemente. Además, han revitalizado la zona alrededor del centro comercial, ofreciendo una gran asistencia a las escuelas y a los barrios del entorno. Enseguida tuve claro que, en Rackspace, todo gira en torno a la asistencia: ofrecer asistencia a la clientela, a su entorno y mutuamente entre sí.
El siguiente componente de la cultura de Rackspace es una fuerte actitud para hacer que las cosas sucedan. Ha habido muy pocas ocasiones en las que haya sentido que Rackspace nos hace perder la concentración. Ha ocurrido justo lo contrario. Rackspace hace todo lo posible para ofrecernos asistencia a la hora de lograr nuestro objetivo principal: crear un producto mejor para nuestra clientela. También nos brindan la autonomía para hacerlo a nuestra manera. Nos dan la responsabilidad que merecemos, pero también nos ofrecen asistencia con cualquier recurso que necesitemos.
Para ser justos, parte del equipo de Mailgun ha tenido más reuniones y la burocracia que conlleva cualquier empresa grande. Sin embargo, Rackspace se ha esforzado de forma notoria por limitar esto y, sobre todo, por mantener a ingeniería al margen para que podamos centrarnos en lo que mejor sabemos hacer. Sí que sacrificamos la autonomía total, pero a cambio obtuvimos un sinfín de recursos. Ese fue el trato que hicimos y, hasta ahora, ha sido bastante bueno desde mi punto de vista.

Puedes sacar a la gente de la startup, pero no puedes sacar la startup de la gente: trabajando hasta tarde la víspera de Acción de Gracias.
Lo mejor es que ahora siento que me apoyo en hombros de gigantes. Especialistas en seguridad, redes, sistemas y centros de datos trabajan día y noche para ayudarnos a crear un Mailgun más grande, rápido y fiable. Lo que me sorprende es la falta de toma de decisiones de “estilo corporativo” que suele afectar a muchas empresas grandes. Todo se rige por los resultados y el objetivo principal es hacer un producto mejor para nuestra clientela.
Aunque antes dudaba, ahora tengo el convencimiento de que la cultura de Rackspace encaja muy bien con la nuestra y de que van a seguir ocurriendo cosas emocionantes para Mailgun.
¡No te la pierdas!
Sasha